martes, 12 de enero de 2010
Deseo mimetico y control social
¿Hasta que punto creemos o somos autónomos o libres en lo que deseamos o pensamos? La artificialidad humana es esencialmente mimética ¿Qué significa esto? Que el deseo como motor de movimiento humano es derivado y condicionante. Es derivado porque no es propio, es el “deseo según el otro” (teoría mimética de Rene Girad) y a su vez es impuesto por modelos artificiales de control social que son gestionados por algunos sujetos seleccionados que se encuentran tanto en las tribus mas pequeñas y primitivas como en las mas sofisticadas y grandes corporaciones actuales (farmacéuticas, organismos de inteligencia, cinematográficas, sectas, etc.) que supervisan y mantienen el control social conforme a sus propios intereses. Es condicionante porque constituye un velo de oscuridad que repercute sobre toda nuestra breve existencia manipulándonos y estableciendo las pautas del “deber ser” alas cuales debemos ajustarnos desde la mas superflua pudedumbre a lo mas natural, bello y profundo de nosotros mismos, por medio de una guerra invisible y psicológica de la cual es difícil percibir de que la mayoría de las veces no somos mas que “bajas” caminando o muertos en vida. Así lo mimético se manifiesta como una gran fuerza invisible (no-natural), un factor mas de muchos de los males de nuestra sociedad (violencia, envidia, el homo consummens, populismo, etc.), que articula todas las relaciones humanas generando una gran homogeneidad tragicómica en la cual se duerme y se muere placenteramente. Este proceso en el contexto global actual no es inocente sino más bien inducido por pequeñas minorías de hombres que posen el poder del control social y que es reproducido inconcientemente por la sociedad global. Todo este proceso genera una gran crisis de identidad individual, política y cultural que es aprovechado por aquellos pequeños grupos que se creen elegidos de mantener un determinado status quo y orden global.
Frente a esta triste dinámica existe un “mundo al revés”, oculto y ansioso de ser develado, que surge desde adentro hacia fuera, que antepone el "ser" al deber ser y el corazón a la mente, un mundo que se encuentra en lo mas profundo del ser, donde el objeto del deseo es irrelevante, en donde las posibilidades individuales son infinitas frente a cualquier pretensión de control, el poder y las riendas son propias. En esta guerra psicológica en donde el campo de batalla somos cada uno de nosotros todo proceso de verdadero cambio comienza dentro de cada uno para luego repercutir sobre todo lo demás, es en la diferenciación, en ser uno mismo donde la fuerza del mimetismo(de ser otro) no puede ganarse tu alma.
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